jueves, 26 de abril de 2012

ANDRIJA MOHOROVIĆIĆ


Nació en Volosko (Croacia) el 23 de enero de 1857.
De sus primeros años de vida se conocen muy pocos acontecimientos, aunque en la escuela elemental destacó por su capacidad para el estudio de otros idiomas. Con tan solo quince años de edad hablaba, además del croata como lengua natal, inglés, francés e italiano; posteriormente aprendió griego, latín, checo y alemán. Completó su formación en la Universidad de Praga, donde, bajo la tutela del físico Ernst Mach, se graduó en física y en matemáticas.
Al principio trabajó como profesor de diferentes colegios. Con el tiempo ocupó el puesto de profesor de oceanografía y de meteorología en la Escuela Náutica Real de Bakar, cerca de Rijeka. En esta escuela Mohorovicic profundizó los conocimientos que luego le llevarían a ser un gran científico y experto meteorólogo. Llegó a ser profesor en la Universidad de Zagreb, en la que desarrolló con gran maestría los estudios de la propagación de las ondas sísmicas.
En Zagreb fundó la estación meteorológica en 1887, y cinco años después fue nombrado Director del Observatorio Meteorológico. Durante muchos años dedicó gran parte de su trabajo a la dotación del centro, diseñando y construyendo los aparatos que le permitieran medir las velocidades vertical y horizontal de las nubes, además de otros instrumentos necesarios para sus experiencias.
En 1907, publicó el trabajo Instrucciones para la observación de la precipitación en Croacia y Eslovenia.
En aquella época el observatorio de Zagreb era uno de los más modernos y avanzados de Europa en la medición de ondas sísmicas, gracias a los sismógrafos que tenía en sus instalaciones. Estudió la evolución de las ondas sísmicas de diversos terremotos, pero el sucedido en el valle de Kulpa el año 1909 permitió a Mohorovicic apreciar que las ondas sísmicas llegaban en dos intervalos de tiempo diferentes, dado que el interior de la Tierra era heterogéneo, y dedujo  que cuando las ondas sísmicas alcanzan los límites entre distintos tipos de material, se reflejan y se refractan, tal y como lo hacen el resto de las ondas, por lo que afirmó que había diferentes capas que provocaban la desviación de estas ondas sísmicas.
Con el tiempo, Mohorovicic fue conocido por su aportación principal, el descubrimiento de la discontinuidad existente entre el manto y la corteza terrestre (discontinuidad de Mohorovicic), aproximadamente a una profundidad que oscila entre los 10 y los 70 kilómetros.
Mohorovicic se retiró de la vida activa en 1921 y falleció en Zagreb en 1936. Fue reconocido como un eminente meteorólogo y sismólogo, a la vez que uno de los más sobresalientes científicos en el campo del estudio de la Tierra en el siglo XX.



                                                                                                           Álvaro Mora

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